julio 25, 2009

UN HOMBRE CON MAS DE SEISCIENTOS NOMBRES (RAFAEL BOLÍVAR CORONADO)

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.Misceláneos

Rafael Ramón Castellanos: “Un hombre con más de seiscientos nombres”. (Rafael Bolívar Coronado). ISBN 980-07114731. Prólogo de Oscar Reyes. 249 p. 15.50x 22.50 cm. Impreso por Italgráfica, Caracas, 1933. Un libro enciclopédico en torno a un solo personaje es el que ha escrito Rafael Ramón Castellanos. Gira en torno a la figura de Rafael Bolívar Coronado, conocido para muchos por haber escrito la letra del joropo “Alma Llanera”, que algunos sin justa razón han denominado el segundo himno nacional de Venezuela. Tras la lectura del libro de Castellanos maravilla la pluralidad creadora de un escritor que nos resulta uno de los más prolíficos de nuestro país, parte de cuya existencia discurrió fuera de su patria, siendo quizás la etapa más fecunda la de su residencia en la ciudad de Barcelona, la condal urbe de Cataluña. Castellanos ha rescatado para el lector de hoy las fases fundamentales de su vida, transcurridas en la etapa más fecunda de su quehacer de escritor y de creador. En verdad, es rica en personalidades que adoptó en una vida que se desenvolvió en lapso mayor o menos ya por su gusto, o bien en virtud de escapar de los gobiernos dictatoriales que uno tras otro signan la historia contemporánea de su país. Hay personalidades disímiles que fueron o trotamundos, como el general De Nogales Méndez o figuras apolíneas y gentiles como Alberto Zérega Fombona, huésped permanente del hotel Lutetia, de París.

Para no pocos, y entre ellos para quien escribe, se desconocía la fisonomía cabal de escritor prolífico, casi sin medida, de Bolívar Coronado, y destaca un aspecto interesante por lo pintoresco del hecho de que con diversos pseudónimos escribía acerca de los más variados temas, entre los cuales no escapaban los términos burlones o realistas sobre el régimen dictatorial que pesaba sobre Venezuela. Los artículos del escritor de los “seiscientos nombres” versaban a veces sobre aspectos de lo que se ha dado en llamar gomezalto. Esto, angustiaba sobremanera al cónsul de Venezuela en Barcelona, quien se valía de todos los medios a su mano para evitar que esas alusiones directas o entrecubiertas al dictador apareciesen en los periódicos barceloneses. Pero se le hacía ver al representante consular venezolano que esos trabajos eran firmados con otros nombres que no correspondían a Bolívar Coronado. El Cónsul, con apellido de abolengo, se estrellaba en sus reclamos, ya que no zaherían, antes bien, hallaban lectores asiduos, lectores de los varios periódicos en los cuales aparecían los escritos del venezolano. De acuerdo con lo que ha investigado el autor en el numeroso material consultado, Bolívar Coronado desarrolló diversos géneros literarios, incluso lo que tiene que ver con lo social venezolano en libros como “El llanero”, en torno al cual escribió valioso ensayo esclarecedor Oscar Sambrano Urdaneta. Acorde con el contenido del volumen que el autor dedica a este escritor con “seiscientos nombres”, abarcó multiplicidad de temas en varios géneros, desde la crónica periodística hasta la antología, y nada le importaba emplear un pseudónimo cuando no el nombre auténtico de un autor. Castellanos con justa razón asevera… “quien ha de entender a este increíble personaje que más pudiera pertenecer a la mitología que a la realidad”. Señala que dio a la estampa una hoja suelta relativa a un movimiento de liberación venezolano bajo la dirección de r. Coronado B, José del Passo, Augusto Tancretti, Sebastián Miralles, Juan Miralles, Henrique Soublette, Alberto P. Endejo “y treinta firmas más”. Destaca Castellanos la fecundidad de Bolívar Coronado. Veamos esta aseveración del autor: “Cuando Rafael Bolívar Coronado llega a Barcelona no tarda mucho tiempo en ingresar al grupo de redactores permanentes…” de la “Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-americana”, y añade: “Doña María Noguera no pudo precisar más o menos la cantidad de trabajos que redactaba para la Casa editorial Espasa-Calpe con destino a este gran diccionario”. Se añade seguidamente que no fueron menos de trescientos esos artículos escritos con tal destino.

Es mucho lo que se puede decir en torno al escritor luego de leer el libro que nos ocupa; sin duda, este trabajo de Rafael Ramón Castellanos pone de relieve la figura de un venezolano ilustre dentro de su vida azarosa pero relevante en sus años de residencia en la ciudad de Barcelona.
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El Universal, 23 de agosto de 1993.
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